Cómo elegir el mejor asiento del avión (y decidir si realmente merece la pena pagar por él) ⟶

Si has llegado hasta aquí, es porque tú también elegiste regulero alguna vez. No te preocupes, nos ha pasado a tod@s. Al final, elegir asiento no consiste en encontrar la fila perfecta, sino en descubrir qué necesitas tú en ese vuelo. Y no siempre tenemos las mismas necesidades. Por ejemplo, no es lo mismo un vuelo de dos horas que uno de diez. O querer dormir tranquilamente en el avión que tener una conexión de menos de una hora y estar nervioso por no perder el enlace. O viajar solo que con un grupo de amigos o en pareja, cuando quizás te apetece ir charlando o compartiendo revista comprada en el kiosco del aeropuerto 😜.

Pues esta guía es justamente para eso: te contamos qué debes mirar antes de elegir un asiento y pagar por él. Desde el modelo y la configuración del avión hasta la ubicación de las salidas, los baños, las cocinas, las ventanillas o las zonas con más espacio para las piernas. No tiene ningún tipo de complicación, ya verás.

El mapa de asientos no cuenta toda la historia

En la pantalla de selección de asientos, las aerolíneas nos enseñan un mapa lleno de colores, números y pequeños iconos que, a primera vista, parece bastante fácil de interpretar. Ves una fila marcada como «extra legroom», una ventanilla, unos asientos en la parte delantera, otros que aparecen en verde mientras el resto están en gris y, claro está, su correspondiente precio al pasar por encima el cursor. Se podría pensar que a más caro, mejor. Pero el mapa no siempre cuenta toda la historia.

Si eres de los que compraba la ventanilla siempre sin dudarlo, bienvenido a nuestro club. Durante años nosotros también pensábamos que una ventanilla era la mejor elección. Hasta que empiezas a pasar noches en aviones cruzando océanos, o tienes una conexión muy justa de tiempo y le pides al personal de vuelo que te hagan el favor de dejarte salir de los primeros, o no te permiten dormir en 10 horas, por muy ancho que estés, porque tienes la cocina (galley) delante y aquello parece la Rambla el día de Sant Jordi.

Así que, imagino que fruto de las experiencias horripilantes, hace ya unos años se nos apareció una frase que se quedó grabada para siempre en nuestra memoria: el mejor asiento del avión no existe. Existe el mejor asiento para un vuelo concreto, una persona concreta y unas circunstancias concretas.

Por eso, más que aprenderte de memoria qué filas son «las mejores», creemos que resulta mucho más útil aprender a leer el avión. Porque antes de decidir si quieres una ventanilla, un pasillo, más espacio para las piernas o una fila de dos, hay que saber qué avión tienes delante y cómo está distribuido.

Y ahí es donde empieza la verdadera elección del asiento.

Antes de elegir asiento, decide qué problema quieres resolver y cuánto vale para ti

Si tu prioridad es…
Yo buscaría…

Y evitaría…

Dormir

Ventanilla + lejos de baños/galleys

Últimas filas y zonas de paso

Espacio

Salida de emergencia / determinadas mamparas

Asientos estándar con poco pitch

Desembarcar rápido

Pasillo + zona delantera

Parte trasera

Marearte menos

Zona próxima a las alas

Extremos del avión

Viajar en pareja

Filas de 2 cuando existan

Filas de 3 si hay alternativa

Fotografiar desde la ventanilla

Ventana bien alineada

Ventanillas desalineadas

Ahorrar

Asiento asignado gratis/aleatorio

Pagar por una ventaja que no necesitas

Esta tabla sirve para hacer una primera criba, pero hay otra pregunta que conviene hacerse antes de pagar por un asiento: ¿cuánto valor voy a sacar realmente de esa elección?

Al final, elegir asiento no consiste únicamente en encontrar uno que parezca mejor, sino en decidir qué quieres mejorar de ese vuelo y cuánto estás dispuesto a pagar por conseguirlo.

Y aquí es donde nosotros hacemos una distinción bastante clara: no todos los vuelos justifican pagar por un asiento.

🔸En un vuelo corto, quizá no compense

Si vas a volar durante una hora y media, puede que pagar un suplemento por sentarte exactamente donde quieres no cambie demasiado tu experiencia. Salvo que tengas una necesidad concreta —necesitas pasillo, quieres asegurarte de sentarte junto a tu acompañante o necesitas espacio adicional—, nosotros preferimos guardar ese dinero para gastarlo durante el viaje.

Porque también hay que poner las cosas en perspectiva: que una aerolínea te ofrezca un extra no significa que tú necesites ese extra.

🔸En un vuelo largo, la historia cambia

Cuando hablamos de ocho, diez o doce horas, la cosa cambia bastante. El espacio para las piernas (teniendo en cuenta la altura de Domi) no es negociable. Y poder levantarte sin molestar a nadie, la proximidad a los baños, el ruido o las posibilidades de dormir empiezan a tener un peso real. Y aquí sí puede compensar pagar, siempre que tengas claro qué estás comprando.

Porque esa sería nuestra regla: no pagamos por un asiento porque parezca mejor; pagamos cuando sabemos qué problema nos va a resolver.

Y a partir de aquí vamos a ver, paso a paso, qué debes mirar en cada caso.

Paso 1. Averigua qué avión vas a utilizar

Cuando reservamos un vuelo solemos fijarnos en la aerolínea, el horario o el precio. Sin embargo, si quieres elegir bien el asiento, hay otro dato que puede ser incluso más importante: el modelo de avión.

Porque no es lo mismo viajar en un Airbus A320 que en un Airbus A350, ni en un Boeing 787 que en un Boeing 777. La distribución de la cabina, el espacio disponible, el número de asientos por fila o la ubicación de baños y salidas de emergencia pueden variar mucho de un modelo a otro.

Pero, para rizar el rizo, hay aún un detalle más: conocer el modelo no siempre es suficiente. Una misma aerolínea puede tener distintas configuraciones para un mismo avión, con cambios en la distribución de los asientos, la ubicación de los baños o el número total de plazas.

Traducido al lenguaje del viajero: el asiento 31A puede ser una excelente elección en un avión y una opción mucho menos atractiva en otro aparentemente idéntico.

Por eso, antes de empezar a buscar «la mejor fila», intenta averiguar qué modelo opera tu vuelo. Esta información suele aparecer durante la reserva o en los correos electrónicos que te llegan con la confirmación del billete y será la base de todo lo que hagas después. Aquí, un inciso: recuerda que si no seleccionas asiento en el momento de comprar el vuelo, normalmente podrás hacerlo más adelante accediendo al apartado de gestión de la reserva en la web o la aplicación de la aerolínea. Así que tampoco hay que precipitarse.

Paso 2. Comprueba qué avión suele operar esa ruta

Ahora que ya sabes qué avión aparece en tu reserva, conviene hacer una comprobación más. Y es que las aerolíneas pueden cambiar la aeronave prevista por motivos operativos, por lo que el modelo que ves hoy no es una garantía absoluta de lo que encontrarás el día del vuelo.

Aun así, puedes investigar qué aviones suelen operar habitualmente esa ruta. Por ejemplo:

  • ¿Utilizan siempre el mismo modelo?
  • ¿Alternan entre varias configuraciones?
  • ¿Cambian de avión según el día de la semana o la temporada?

Herramientas como FlightAware permiten consultar el historial reciente de muchos vuelos y obtener una idea bastante aproximada de qué aeronaves suelen utilizarse.

No se trata de buscar certezas absolutas, sino de reducir sorpresas. Si observas que una ruta lleva semanas operándose con el mismo avión, podrás analizar los asientos con más confianza. En cambio, si la compañía cambia frecuentemente de modelo, quizá convenga ser más prudente antes de pagar un suplemento elevado por una ubicación concreta.

Y no olvides volver a revisar tu reserva unos días antes de viajar. Un cambio de aeronave puede modificar por completo las características del asiento que habías elegido.

Paso 3. No te quedes con el mapa de asientos de la aerolínea

Has localizado qué avión aparece en tu reserva y has comprobado qué aeronaves suelen operar esa ruta. Estupendo. Ahora llega el momento de mirar la configuración de la cabina.

Aquí conviene no quedarse únicamente con el mapa de asientos que muestra la aerolínea, ya que este mapa es útil para ver qué plazas están disponibles y cuánto cuesta cada una, pero normalmente ofrece muy poca información sobre las características reales de cada asiento.

Sin embargo, pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia durante el vuelo:

  • Ventanillas desalineadas con el asiento
  • Filas con reclinación limitada o inexistente
  • Asientos junto a baños o cocinas (galleys)
  • Zonas con mayor tránsito de pasajeros
  • Asientos cercanos a cunas para bebés
  • Mamparas o elementos de la cabina que modifican el espacio disponible

Por eso nos gusta complementar la información de la aerolínea con herramientas como AeroLOPA. Sus mapas detallados permiten consultar la distribución real de la cabina y localizar características que no siempre aparecen durante el proceso de reserva.

Puede parecer un detalle menor, pero dos asientos que parecen prácticamente iguales en la web de la aerolínea pueden ofrecer experiencias muy distintas una vez a bordo. Y es mucho mejor descubrirlo antes de pagar que cuando ya llevas varias horas de vuelo.

Paso 4. Aprende a distinguir entre espacio para las piernas y espacio real

Una vez hayas identificado los asientos que te interesan, hay un último detalle que conviene revisar: qué significa exactamente el espacio adicional que te están vendiendo.

Muchas aerolíneas utilizan términos como «asiento preferente» o «extra legroom», dando a entender que viajarás más cómodo. Pero no siempre hablan del mismo tipo de espacio.

Por un lado está el espacio para las piernas, que suele aumentar en las filas de salida de emergencia o junto a determinadas mamparas. Por otro, está la anchura del asiento, es decir, el espacio real del que dispones para sentarte entre ambos reposabrazos. Y son cosas distintas.

Puedes tener mucho más espacio delante de las rodillas y, sin embargo, la misma anchura para hombros y caderas que en cualquier otro asiento del avión.

Además, algunos asientos con espacio extra presentan particularidades que conviene conocer antes de reservarlos. Por ejemplo, pueden tener reposabrazos fijos porque la mesa o la pantalla están guardadas en su interior, algo que para algunas personas puede restar comodidad.

Por eso, cuando veas que una aerolínea ofrece un asiento con suplemento, no te quedes solo con la etiqueta comercial, comprueba qué ventaja ofrece realmente en ese avión concreto.

Si eres una persona alta, probablemente valorarás más el espacio para las piernas. Si te incomoda viajar encajado entre los reposabrazos, la anchura puede ser incluso más importante.

Al final, no se trata de pagar por tener más espacio, sino de pagar por el tipo de espacio que realmente te interesa.

En la clase turista de Level, en las primeras filas existen los asientos XL, que ofrecen un 20% más de espacio para las piernas, pero mantienen el mismo ancho que el resto de la cabina.

Casos prácticos: qué asiento elegir en cada situación

➡️​ Si buscas espacio para las piernas

cartel salida de emergencia avión

La primera opción que suele venirnos a la cabeza son las filas de emergencia. Y sí, muchas veces son una excelente elección, especialmente para personas altas. Pero hay que mirar un poco más allá de la palabra «emergencia».

Ocupar uno de estos asientos implica que debes cumplir los requisitos establecidos para poder ayudar en una evacuación si fuera necesario. En Europa, las normas contemplan que los pasajeros situados junto a determinadas salidas sean capaces y estén dispuestos a colaborar con la evacuación, y existen categorías de pasajeros que no pueden ocupar estos asientos. Es decir: no estás pagando solamente por estirar las piernas, estás ocupando un asiento con una responsabilidad adicional.

Y luego está otro pequeño detalle: dependiendo del diseño del avión, la mesa y la pantalla pueden estar integradas en el reposabrazos, lo que puede empeorar tu experiencia completa de vuelo.

➡️​ ¿Y las filas delante de una mampara?

cartel salida de emergencia avión

Aquí aparece otra de esas elecciones que sobre el papel parecen perfectas. No tienes un asiento delante y, por tanto, puedes disponer de bastante espacio para las piernas. Pero las filas de mampara suelen tener sus propias particularidades.

En vuelos de larga distancia, algunas de ellas son precisamente las zonas donde se instalan las cunas para bebés, los conocidos bassinet. Eso no significa que vaya a haber un bebé. Y mucho menos que vaya a llorar. Pero sí significa que estás escogiendo una zona de la cabina que puede tener una actividad diferente a la de otras filas.

AeroLOPA permite localizar estas posiciones en sus mapas, lo que resulta especialmente útil si para ti la tranquilidad es prioritaria.

Como siempre, depende de qué estés buscando. Más espacio para las piernas puede ser maravilloso. Pero quizá no sea el asiento que escogería si mi prioridad absoluta es dormir diez horas seguidas.

➡️​ Si tienes una conexión corta, olvídate de la ventanilla perfecta

cartel salida de emergencia avión

Aquí cambia completamente la película. Compras tus billetes de avión ideales pero tienen un ligero inconveniente: la escala es de solo 50 minutos. Tú, que te has pasado tres meses pensando qué lado del avión ofrece mejores vistas durante el aterrizaje… Ahora eso ya no tiene importancia, porque tienes una misión más importante: salir del avión cuanto antes.

Si tienes una conexión ajustada, nosotros priorizaríamos una posición que facilite el desembarque. Normalmente buscaríamos:

  • una fila relativamente delantera
  • asiento de pasillo
  • una ubicación que no esté bloqueada por una zona de cocina o de servicio

Y, aunque esto no nos gusta nada, formaríamos parte de esos pasajeros que se levantan nada más aterrizar el avión y que cogen sus pertenencias a toda prisa. Y, seguramente, le comentaríamos al personal de a bordo que hemos de salir con urgencia. Porque el «no» ya lo tienes y si te pueden ayudar, seguro que lo hacen.

En este caso, pagar por un asiento tiene una justificación que va más allá de viajar cómodo: estás comprando tiempo. Y en una conexión corta, unos minutos pueden valer bastante más que una ventanilla con buenas vistas.

➡️​ Si quieres dormir, no busques únicamente espacio

cartel salida de emergencia avión

Durante mucho tiempo pensamos que dormir bien en un avión dependía sobre todo de poder estirar las piernas, pero ahora no estamos tan seguros. Cuando queremos dormir durante un vuelo largo, hay otras cosas que pesan muchísimo: ruido, movimiento y facilidad para descansar sin interrupciones.

Por eso, si la prioridad es dormir, normalmente buscaría:

  • ventanilla
  • distancia de los baños
  • distancia de los galleys
  • poca circulación de pasajeros

La ventanilla tiene una ventaja evidente: no tendrás que levantarte cada vez que el pasajero de al lado quiera salir y además puedes apoyar la cabeza contra la pared del avión. Pero también importa lo que ocurre alrededor.

Los baños concentran movimiento de pasajeros. Los galleys concentran movimiento de tripulación y preparación del servicio. Durante un vuelo de dos horas quizá ni lo notes., pero durante una noche completa… puf. Puede convertirse en la diferencia entre dormir o preguntarte a cada rato por qué consideraste que un asiento al lado del baño era una buena idea.

➡️​ Si te mareas, busca la zona más estable

cartel salida de emergencia avión

Aquí conviene hacer una aclaración: ningún asiento evita las turbulencias. Las turbulencias afectan al avión completo y no hay una fila mágica en la que desaparezcan. Lo que sí puede cambiar es cuánto percibes determinados movimientos.

En general, la zona próxima a las alas suele experimentar menos movimiento que los extremos del avión, porque está más cerca de la zona central de la aeronave. Por eso, si eres sensible al movimiento, puede tener sentido buscar un asiento alrededor de las alas.

Quizá no sea la mejor opción si tu prioridad es tener una ventanilla con una vista completamente despejada. Pero si lo que quieres es notar menos el balanceo, yo pondría esa prioridad por delante de la fotografía perfecta.

➡️​ Si viajas en pareja, mira primero la configuración de la cabina

cartel salida de emergencia avión

Cuando viajamos dos personas solemos pensar automáticamente en dos asientos juntos dentro de una fila de tres, pero no todos los aviones tienen la misma configuración.

Algunos modelos y determinadas configuraciones de larga distancia tienen filas de dos asientos junto a las ventanillas. Y para una pareja eso puede cambiar completamente la experiencia. Porque no es lo mismo compartir una fila de tres con una tercera persona que tener dos asientos para vosotros.

No necesitas pedir permiso para levantarte. No tienes que compartir el reposabrazos con un desconocido. Y, sobre todo, existe una sensación de intimidad bastante diferente.

Pero cuidado con generalizar. No basta con saber que vuelas en un A350 o en un 787. Hay que comprobar la configuración concreta de esa aerolínea. Una vez más, el modelo del avión es solo el principio.

➡️​ Si quieres mirar por la ventanilla, «ventanilla» no es suficiente

cartel salida de emergencia avión

Aquí es donde probablemente más hemos cambiado la forma de elegir asiento. Antes veíamos «ventanilla» e íbamos a por ella sin pensarlo. Ahora queremos saber qué ventanilla, porque no todas están perfectamente alineadas con los asientos.

Algunas pueden quedar ligeramente adelantadas o retrasadas respecto a tu posición. Otras pueden ofrecer una vista parcial del ala. Y algunas filas pueden tener una distribución de ventanas que hace que el asiento de ventanilla no tenga exactamente la experiencia que imaginabas. (Ryanair, sabéis, ¿no?)

Si llevas meses soñando con fotografiar los Andes, Groenlandia, los Alpes o simplemente quieres disfrutar del paisaje durante el vuelo, este pequeño detalle importa. Y aquí vuelve a resultar útil un mapa detallado de la cabina. Porque una cosa es que el asiento esté junto a una ventana. Y otra bastante distinta es que la ventana esté donde tú esperabas encontrarla.

➡️​ Los asientos que parecen buenos y pueden tener alguna pega

cartel salida de emergencia avión

🔸​Las últimas filas
Pueden estar cerca de baños y cocinas y, dependiendo del avión, tener una reclinación más limitada. No significa que siempre sean malas. Significa que conviene comprobarlas.

🔸Los asientos delante de una mampara​
Pueden ofrecer mucho espacio para las piernas, pero también pueden tener particularidades con las mesas, las pantallas o los reposabrazos.

🔸Los asientos junto a baños y galleys
Son zonas de paso. No necesariamente un problema durante un vuelo corto, pero sí algo que nosotros tendríamos en cuenta si tu objetivo es dormir.

🔸Las ventanillas desalineadas
Puedes tener una «ventanilla» en tu reserva, pero te llevas las sorpresa de que la ventana no queda exactamente donde quieres… O directamente, no hay ventana.

🔸Los asientos con reclinación limitada
Especialmente importantes si estás pensando en dormir durante un vuelo largo.

🔸Los asientos de salida de emergencia
Más espacio no significa que sean automáticamente mejores. Tienen requisitos específicos y pueden presentar otras particularidades según la configuración del avión.

Y aquí está la idea que más nos interesa: un asiento no es bueno o malo por sí mismo. Es bueno o malo para lo que tú quieres hacer durante ese vuelo.

En resumen: nuestro método para elegir asiento

Llegados a este punto del artículo, si os tuviéramos que resumir nuestro método, sería en estos 6 pasos:

1. Piensa qué necesitas

Dormir, espacio, rapidez al desembarcar, ventanilla, tranquilidad, viajar junto a otra persona…

2. Averigua qué avión opera tu vuelo

Y, si puedes, la configuración concreta.

3. Comprueba qué aeronaves suelen operar esa ruta

No como garantía, sino como referencia.

4. Mira el mapa detallado de la cabina

Aquí es donde puedes descubrir ventanas desalineadas, baños, cocinas, cunas, reclinación limitada o diferencias entre asientos que en el mapa de la aerolínea parecen idénticos.

5. Compara los candidatos

No busques «el mejor asiento», busca dos o tres que resuelvan tu prioridad.

6. Mira cuánto cuesta

Y entonces hazte la última pregunta: ¿cuánto vale para mí esa ventaja? Porque un asiento puede ser objetivamente mejor y, aun así, no merecer lo que cuesta.

Entonces, ¿cuál es el mejor asiento del avión?

Después de muchos vuelos, de haber acertado unas veces y equivocado otras tantas, hemos llegado a una conclusión bastante sencilla: el mejor asiento del avión no existe.

Lo que existe es el asiento que mejor encaja con tu forma de viajar, con la duración del vuelo y con lo que esperas de él.

Por eso, cuando abrimos el mapa de asientos, ya no buscamos automáticamente una fila concreta ni el asiento más caro. Primero intentamos entender qué avión tenemos delante, cómo está configurado y qué ventajas e inconvenientes tiene cada zona de la cabina. Y solo entonces decidimos si merece la pena pagar por un asiento o no.

Porque la verdadera pregunta nunca fue cuál es el mejor asiento del avión.

La verdadera pregunta es qué asiento hará que tu vuelo sea un poco mejor.

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