El destino donde historia, calma y sonrisas construyen el camino

CAMBOYA

Camboya sabe a coco y a anacardos. A miradas curiosas que sostienen más historias de las que cuentan. A tener la piel siempre húmeda y los pies llenos de polvo rojo del camino. A incienso, a conductores de tuc tuc sonrientes y a la calma inesperada de la noche tras un día lleno de sonidos nuevos. A veces mi casa huele a Camboya: la magdalena de Proust.