chile

Chile nos enseñó que el pan amasado sabe mejor cuando lo compartes, que el “po” no se traduce, y que hay paisajes que te dejan sin palabras… y sin cobertura. Aquí no viajamos, aquí nos dejamos atravesar. Y sí, el corazón se nos llenó, chiquillos, pero también se llenó la libreta de historias que no caben en ningún mapa.